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Buenos Muchachos estrena disco: “Necesitábamos dar un paso de potencia y cuerpo”

Conversamos con Pedro Dalton y José Nozar de “Vendrás a verte morir”, noveno disco de estudio de la banda que lleva 30 años encontrándose.

ACTUALIDAD 17 de diciembre de 2020 Jose I. Flores Ribeiro Jose I. Flores Ribeiro

"Vendrás a verte morir", me anuncia la tapa, tan oscura que es difícil distinguir las figuras. Y bueno, si es lo que voy a ver, que sea como lo imaginaba: sin dolor, quizás oscuro, pero al final en paz.

Después de la limpieza de 8 (Bizarro Records, 2017), un cancionero "cristalino" y austero, Buenos Muchachos estrena Vendrás a verte morir (Bizarro Records, 2020), noveno álbum de estudio de la banda, una obra mucho más intensa, profunda y que "suena acá", explica Pedro Dalton poniéndose la mano frente a la cara, citando al productor Gastón Ackerman. Como si el disco te mirara a los ojos y te contara de principio a fin una historia que no se entiende si es realidad o ficción.

Sacar un disco en Uruguay es siempre motivo de celebración; hacerlo en contexto de pandemia, es un verdadero tesoro. Los Buenos, que ya tenían armada batería en el estudio para empezar a grabar el 16 de marzo, paralizaron todo a la espera del milagro. Y ya dice el refrán que el Diablo sabe más por viejo que por diablo, y tan solo un mes después encontraron que la clave era adaptarse a la nueva realidad y salir a la cancha con las herramientas que hubiera. Y si no, dijera Pedro, de alguna forma lo iban a arreglar.

 VENDRÁ UN APAGÓN RESPLANDECIENTE

¿Cómo fue el año?

Pedro Dalton: Para mí fue un año súper extraño, diferente. Se puede decir que en nuestro caso fue estable, si bien hubo un pequeño impacto muy fuerte. Nos agarró el 16 de marzo con la batería toda microfoneada y ese día decidimos no grabar. Creo que había un espíritu muy fuerte en la banda que hizo que se soportara el primer mes sin que nadie cayera por ahí (risas). Aparte de tres fechas canceladas en la Sala Camacuá que estaban agotadas, pasaron un montón de cosas a la vez y sin embargo nos agarró bien parados. El núcleo humano y nuestra forma de trabajo y la comunión espiritual a pesar de lo pesado del momento hizo que lo lleváramos adelante. Aceptamos las circunstancias que tenemos y otras que pudimos cambiar para poder hacer lo que teníamos planeado. La idea primaria del disco era grabarlo todos juntos a la vez, y estábamos muy fervorosos con eso y se cayó, pero al mes empezamos a grabar de a dos.

José "Negro" Nozar: Fue un mazazo, o no, quizás hubiese sido peor si ya hubiésemos grabado. Ya habíamos llevado los equipos, teníamos todo preparado. Sabíamos que China estaba en problemas graves y el virus se estaba expandiendo, que era probable que en Uruguay se cerrar fronteras, pero no que llegara a ser lo que sucedió después. Al otro día volvimos al estudio, afinamos, grabamos... Estábamos en busca de un sonido muy particular y estuvimos buscando eso. Después íbamos a tomarnos tres días de ensayo con la banda, pero cuando terminó esa segunda jornada se cayó todo a pedazos. En principio lo que pensamos fue "esto es momentáneo", pero no pasó, y en un momento yo empecé a traerme cosas para mi casa, no había movimiento en la ciudad, yo no podía dar clases... Cuando pasaron dos semanas en casa pensé que teníamos que entrar a grabar. Empecé a tantear el panorama general y en un momento que fui a buscar algo a lo de Gastón [Ackerman, productor] le dije "creo que tenemos que entrar a grabar el disco" y Gastón estuvo de acuerdo. Todo el mundo ya a esa altura quería grabar, pero nadie optó por presionar a los demás para hacerlo, seguramente fue un momento en el que a todos nos cayó la ficha de hacerlo en ese momento.

Había algunos detalles abiertos más que en otros discos, detalles que no iban a cerrarse en tres días. Resolvimos con Nacho [Echeverría, bajista] a nuestro entender, para lugares que no estaban determinados; terminé de componer las canciones sin que los demás supieran para dónde iba la cosa. Hubo cosas que gustaron mucho y para otras hubo resistencia. Somos siete y no es fácil eso... Tenemos una apertura muy grande entre nosotros, plena confianza en lo que pueda suceder y tenemos la ductilidad necesaria de cambiar o sacar lo que al otro no le gusta. Hemos aprendido a trabajar desde ese lugar y eso te ayuda no solo a tener fe en lo que podés hacer, sino a tener responsabilidad de que lo que hagas no venga a destruir nada, sino que tenga una explicación teórica para sumar.

Entiendo que te animás a "hacer a tu entender" cuando ya llevan tantos discos arriba juntos...

P.D.: Todo este clima de tranquilidad y calidez cuando empezamos a grabar es porque llevamos 30 años haciendo esto. Entender que las cosas que son externas a nosotros y no podemos controlar tenemos que aprender a bancarlas. Justo hablando con Gastón [Ackerman] él contaba que el detalle que más le gustó de este disco no fue tanto por lo sonoro sino por lo humano, el hecho de haber podido meter cuchara en cosas definidas por parte de la banda y que la banda aceptara. No hubo discusiones, no hubo enojos ni ofensas. Que son cosas re humanas, pero en este caso fue fundamental haber tenido esta posibilidad tanto por el oficio de tantos años como a nivel humano el tener esta conexión. En mi caso entré a grabar con todo hecho, no sufrí lo que pudieron sufrir el Negro o Nacho -que gracias a Dios teníamos la maqueta del disco entero y el que termina tocando sobre todo eso fui yo. Lo que sí fue diferente fue el hecho de llegar, cambiarse de ropa, no tener contacto... Fui la primera persona en entrar al control-room. Un día a las 9 de la mañana tenía que grabar notas muy graves y cómodamente lo podía grabar de mañana que tenés un tono más baja la voz. Hicimos esa prueba y ahí arranqué: mi primera grabación para el disco fue a las 9 de la mañana (risas).


¿Encontraron ese sonido particular que buscaban?

J.N.: Lo encontramos. Creo yo que fue en el disco que tuvimos una búsqueda más profunda y llegamos al lugar más cercano que buscábamos, de todos los discos que hemos grabado. Capaz que sucedió en Nidal (Bizarro Records, 2015), pero en ese su sonido era un estruendo, era más fácil llegar a ese lugar porque había mayor reverberación, un lugar más efectista y menos problemático; en 8 nos parecía perfecto para la clase de composiciones que tenía, pero en este necesitábamos que no fuera tan cristalino y puro. Necesitábamos dar un paso de potencia y cuerpo. Se logró con creces.

P.D.: Esto fue gracias a todo esto que pasó, que le pudimos dedicar tanto tiempo. Porque entramos a grabar a mediados de abril hasta setiembre. Hubo mucho tiempo de trabajo.

DESNUDO LLEGASTE HASTA ACÁ

Vendrás a verte morir está compuesto por nueve canciones, con un hilo conductor. De hecho, pudo haberse llamado 9, pensando en darle continuidad en el disco anterior, pero la forma era demasiado diferente y se tenía que notar.

Así, el disco suena rudo y chirriante por momentos, pasa por la calma de "Dorme-Vous" y cae en un pozo profundo casi de terror en "Hiedra de tirso". Te deja como reza una estrofa de "Sí, sí, valor": sangrando y en pie.

¿Es una carga extra pensar que cada disco tiene que ser diferente o en definitiva es la mecha que prende el fuego para seguir haciendo cosas?

José Nozar: No es una capa que esté por delante, forma parte de cada uno. Algunos tienen una búsqueda más profunda por romper lo que se hizo antes, otros no, pero entre todos creamos la música y al final con la aceptación de lo que cada uno quiere hacer eso se logra naturalmente. Yo soy un rompehuevos en intentar no repetir absolutamente nada de lo que pasó antes (risas) pero obviamente la banda tiene una identidad y se tiene que respetar. Pero es un lugar al que llegamos con una armonía total.

Pedro Dalton: Cuando vamos a grabar un disco se habla más del objetivo musical que queremos lograr. "Corso flojo" fue la primera canción que nos pusimos a grabar con Marce, el Negro y Nacho, porque el Topo justo estaba viajando con el Cuarteto. Ahí tiré: "Me parece que en este disco está bueno hacer algo más intenso, con oscuridad. Y después naturalmente cada uno aporta cómo imagina que se va a escuchar y el resultado es un disco totalmente diferente al anterior, pero sigue siendo Buenos Muchachos. Creo que la forma de componer de cada uno hace que no nos vayamos del todo. No vamos a hacer un disco tecno, por ejemplo, pero quizás usemos algo de techo en el disco. De repente nos pasamos música, por ejemplo en el 8 el Black Star de Bowie para el Negro y para mí fue un caballo de batalla que lo escuchamos para entender la sonoridad, el despeje... En Nidal pusimos el micrófono afuera en el pasto y que entraran todos los bichos.

¿Y para este con qué se inspiraron?

P.D.: De lo que estábamos seguros era que el 8 fue un disco cancionero y este iba a ser un disco de temas, como un tema largo trackeado. Yo seguí girando en la parte oscura de Scott Walker, el Gosteen y el Skeleton Tree de Nick Cave... No hubo un cambio de dirección muy grande, salvo algunos planteamientos del Negro. Para "Azul" pensé en "Asleep" de los Smiths.

J.N.: Lo que fundamentalmente hicimos fue pensar sonoridades para las canciones con referencias a artistas, y la referencia para crear la música somos nosotros. Porque lo primero que odiaríamos sería replicar a otro artista y lo segundo replicarnos a nosotros mismos. En esa búsqueda de sonoridad, para "Hieda de tirso" estuvo dando vueltas algo de Nick Cave de los 80, hubo en otras canciones algo de Talk Talk... Para el último tema en el que canta Marce tuvimos a Peter Gabriel como referencia sonora y para "Purpurina" pensé bastante en Wilco. Una importante fue para "Un témpano" el Outside de Bowie, principalmente "I'm Deranged", canción que está en Carretera Perdida de David Lynch. Me parece que un poco las cosas fueron por ese lugar. En el caso de Marcelo [Fernández, guitarra y voz] es diferente porque se desprende de todo eso, tiene confianza en sí mismo y hace lo que él hace, no sobreintelectualiza nada.

Con este plato fuerte en la mesa, toca darle de comer a las fieras. Fueron los primeros de Latinoamérica en volver a tocar en vivo. ¿Qué se sintió?

P.D.: Si el público lo quería, bien por él, ahora nosotros estábamos como locos (risas). Re queríamos tocar en vivo, para nosotros fue eterno estar sin tocar. Y fue muy emocionante arrancar nueve toques de una, que en realidad se dio así por el tema del aforo permitido por protocolo, pero el hacerlo así para nosotros fue un poco de aire en medio de una historia complicada y se hizo tangible la posible vuelta a la normalidad.

Si todo va bien, cierran el año en La Trastienda en ese gran encuentro entre las canciones de siempre y las de ahora. ¿Cómo van los aprontes?

J.N.: El cierre lo estamos preparando bien, ojalá se dé. Con mucho ensayo, porque es un desafío importante llevar estas canciones al vivo, pero van a salir bien paradas.

**Buenos Muchachos pensaba cerrar el año presentando Vendrás a verte morir los días 26, 27, 28, 29 y 30 de diciembre en La Trastienda. Tras las medidas anunciadas por el Gobierno este miércoles 16 de diciembre para frenar la curva de contagios de covid-19, se cancelaron todos los espectáculos públicos a partir del 21 de diciembre.

Fuente: Montevideo Portal.

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