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Cumbre por los 30 años del Mercosur terminó en un tenso choque entre Lacalle y Fernández

La cumbre desnudó una vez más las diferencias en el bloque ante los planteos de flexibilización del acuerdo, extremo que el presidente uruguayo usó como un ariete para apurar una decisión.

ACTUALIDAD 27 de marzo de 2021 Victor Camargo Victor Camargo

El pedido de flexibilizar el Mercosur viene de varios gobiernos atrás. Lo puso sobre la mesa el colorado Jorge Batlle en su mandato, también el frenteamplista Tabaré Vázquez, lo volvió a plantear José Mujica en 2012, y retomó Vázquez en 2015 cuando viajó a Paraguay. Ayer el blanco Luis Lacalle Pou insistió formalmente en la Cumbre de Jefes de Estado especial para conmemorar los 30 años de la fundación del bloque. Pero su planteo, acompañado de la idea de que si eso no se lograba el Mercosur se terminaba convirtiendo en un “lastre” para los socios del bloque, despertó el enojo de Argentina y un cruce en público como hacía años no se veía en un ámbito de ese tipo.

 
¿Qué implica “flexibilizar” el Mercosur? Los tratados firmados a partir de la fundación del Mercado Común del Sur, en Asunción el 26 de marzo de 1991, obligan a los países socios a tener una política comercial común. Para hacer acuerdos con países de fuera de la zona, necesitan hacerlo como bloque.

Además, la normativa del Mercosur establece que toda resolución o declaración del bloque deberá ser por consenso; basta con una negativa para que una iniciativa naufrague.

Previo a la cumbre de ayer, que se realizó de manera virtual por la pandemia, los países negociaron hasta últimas horas del jueves una declaración conjunta. El objetivo era celebrar los 30 años del Mercosur, dar un mensaje de unidad, y lineamientos generales de hacia dónde va el bloque.

El gobierno uruguayo planteó la necesidad de incluir la “flexibilización” del bloque para permitir a los Estados miembros plenos poder iniciar negociaciones con otros bloques de forma individual. Brasil, con la directiva firme de Jair Bolsonaro, dijo que solo firmaba la declaración si estaba ese “párrafo” mencionando la necesidad formal y estricta de estudiar la “flexibilización”.

Argentina, que tiene la presidencia protempore con Alberto Fernández a la cabeza, puso reparos. Allí Paraguay y Uruguay intentaron acercar a las partes. Se buscaron sinónimos del término en discordia, inclusive el ya repetido concepto de “negociar a distintos ritmos”.

Pero para Argentina eso es darle una estocada de “casi muerte” a la finalidad con la que fue creado el Mercosur en 1991. Así lo comentó a El País una fuente de la Casa Rosada.

El “festejo de cumpleaños” del Mercosur empezó tarde. La transmisión se demoró por Chile, Estado asociado al bloque, que no necesita esa “flexibilización” pedida por Uruguay ya que no está obligado a negociar con el resto de los socios.

Incluso la transmisión se inició sin Bolivia, también Estado asociado, porque su presidente Luis Arce estaba demorado.

De antemano todos los jefes de Estado sabían que existía tensión, pues ya se había fracasado en la intención de sacar una declaración conjunta.

Fernández dio la bienvenida en una larga exposición.

ALBERTO - BORRAR

Bolsonaro puso el tema sobre la mesa: “La regla de consenso no puede ser una herramienta de freno o de veto permanente”, dijo, pidiendo flexibilizar la normativa del bloque.

El paraguayo Mario Abdo Benítez fue menos confrontativo y llamó a la unidad para combatir el coronavirus, aunque sí pidió a sus colegas ser más “pragmáticos y realistas”. “Hoy podemos afirmar que el Mercosur se ha constituido en un instrumento de unión y estabilidad en la región. No podemos permitir que las ideologías contaminen este proceso, que nos dividan nuestras diferencias, tenemos que ser ejemplo como líderes de dejar un legado de entendimiento”, sostuvo.

A su turno, el presidente Lacalle pidió un sinceramiento del bloque al no alcanzar el acuerdo con la Unión Europea.

En ese marco planteó poner el ojo en Asia, ya que entiende que hay muchos productos que no compiten en igualdad de condiciones con otros países que sí tienen acuerdos en Asia.

“Es el momento para avanzar juntos; obviamente, que el Mercosur pesa en el concierto internacional. Lo que no debe ser, y no puede ser, es un lastre. Nosotros no estamos dispuestos a que sea un corset”, comentó Lacalle. Por ese motivo dijo que quería “proponer formalmente que se discuta en la mesa el tema de la flexibilización”. “Uruguay necesita que, técnicamente y sobre todo políticamente, el Mercosur tome una decisión al respecto (…) No hay tiempo para grandes diálogos y grandes comisiones, hay que actuar. Casi todos los presidentes que hablaron antes que yo hablaron de pragmatismo. Me quiero subir (…) Es con el Mercosur, pero también es con la libertad que nuestro país necesita y merece”, concluyó.

Los presidentes de Bolivia y de Chile cerraron la ronda. El orden del día daba una última disertación para el canciller argentino Felipe Solá. Para ese momento, el brasileño Bolsonaro ya se había retirado.

Entonces Fernández optó por dar el saludo de despedida y responder a Lacalle, algo que desde el gobierno uruguayo no se esperaba y causó sorpresa, según fuentes del gobierno.

“Quisiera quedarme con la expresión de la mayoría de todos nosotros, que es la expresión de seguir encontrando mecanismos de consenso para avanzar. Que fundamentalmente todos podamos sentirnos hermanos”, dijo el argentino.

Luego lamentó si alguno entendió que podía haberse convertido en “una carga”. “La verdad es que no queríamos ser una carga para nadie. Lo más fácil es bajarse del barco si es que esa carga pesa mucho. Terminemos con esos con esas ideas que ayudan tan poco a la unidad. No queremos ser lastre de nadie. Si somos un lastre que tomen otro barco, pero lastre no somos de nadie. Para mí es un honor ser parte del Mercosur”, remarcó Fernández, y así se cerró la cumbre de celebración.

Fuente : El País 

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