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El efecto Covid impulsó el consumo de vino en el territorio Uruguayo

La pandemia y el mayor conocimiento del vino nacional explican el incremento en las ventas, según los empresarios del sector.

Nacionales 17 de mayo de 2021 Victor Camargo Victor Camargo
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Los uruguayos cada vez abren más botellas de vino. En 2020 la venta había sido mayor que en 2019, y en lo que va de 2021 aumenta aún más, dijo a El País Ricardo Cabrera, presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi). Los números de la organización lo avalan. Hay una inclinación de la población al consumo de la bebida.

Tal vez la gran pregunta es qué explica el cambio en el consumidor. Cabrera indicó que hay dos factores. Uno es la pandemia. El enólogo contó que en “muchos países creció” el consumo, y Uruguay “no escapa a esa realidad”. El otro es que las personas “conocen cada vez más el vino nacional y exigen más calidad”.

¿Qué dicen los números? Si se compara el primer trimestre de 2021 con el de 2020, hubo un aumento de 21,79% en la venta de vino nacional, de acuerdo con datos del Inavi. Capítulo aparte es la importación de la bebida, que tuvo un crecimiento de 68,54% entre los periodos mencionados.

Javier Traversa, de la bodega Traversa, señaló a El País que la venta de vino “subió en casi todos los envases por igual”. Uno de los motivos que explica el fenómeno es el auto-confinamiento, ya que el vino es “por excelencia de consumo familiar y el hogar”.

El empresario hizo hincapié en la idiosincrasia del uruguayo. Entiende que el vino no es la “bebida por excelencia de salidas”, ya que en el “boliche triunfa más lo espirituoso”. Asimismo, contrapuso la situación del país con Europa donde, según contó, es “común” que las personas “tomen una copa de vino al salir de trabajar”.

Traversa: «De repente, cuando volvamos a la normalidad, en los ámbitos sociales o en la picada se tome una copita de vino porque quedó la costumbre” del consumo que se realizó durante la pandemia.
Al igual que Cabrera, no todo lo asocia a la pandemia. Traversa cree que hay otro motivo: “Las últimas dos cosechas fueron excelentes”.

Sumó un tercer factor: el económico. La botella de vino “se comparte en la familia”. Si se la compara, por ejemplo, con la cerveza, la utilidad es diferente. Esa bebida “da para tres o cuatro en la familia y tiene casi el mismo valor” monetario. Por eso, cree que la parte económica “puede incidir”, ya que es una bebida que alcanza “para todos por el mismo dinero”.

Volviendo a la cultura uruguaya, Traversa espera que el cambio en la preferencia de los consumidores se instale. “De repente, cuando volvamos a la normalidad, en los ámbitos sociales o en la picada se tome una copita de vino porque quedó la costumbre” del consumo que se realizó durante la pandemia, comentó.

Además, recordó que no hubo “grandes campañas publicitarias” —más allá de las que se realizan siempre—, por lo que el aumento fue “una decisión del público”.

“No hubo mejor manera de llegar al consumidor que él mismo eligiera la bebida y le gustara”, agregó.

Juan Pablo Bouza, de Bodega Bouza dijo a El País que en 2020 con los primeros casos de COVID-19, tuvieron una baja en la venta a través de todos los canales. Luego, con el tiempo, se “recompuso” la comercialización en supermercados, vinerías y al consumidor final, “incluso con aumentos de venta muy importantes”. Después, sobre fin de año, los “gastronómicos empezaron a repuntar”, pero el sector de los free shops siguieron “deprimidos”.

NÚMEROS. Si vamos a los cifras por envase o producto, el incremento es claro. El producto que más aumentó fue el vermouth, ya que en los primeros tres meses del año se vendieron 132.259 litros mientras que en 2020 fueron 35.977. Eso significó una variación positiva de 267,62%. Le siguen la categoría licor y espumante de mesa con un crecimiento de 147,74% (13.695 litros frente a 5.528 litros), y la presentación en 500 centímetros cúbicos con un aumento del 106,12% (7.482 litros frente a 3.630).

«Optimista» con 6,5% más de uvas

Sobre lo que resta del año, Cabrera piensa que la venta continuará en crecimiento. Destacó que ya comienzan los días más fríos, que invitan a “tomar una copa de vino”. A eso se le suma que los números del primer trimestre lo ponen “optimista”. Durante la vendimia 2021, 164 bodegas cosecharon en Uruguay 99.574.103 kilos de uva, una con un promedio de alcohol de 10,52 grados.

El volumen de este año es un 6,5% mayor que el de 2020 y una caída en el grado alcohólico de 0,85. Ante esto, el directorio del Inavi resolvió adecuar su exigencia mínima de alcohol para los vinos de mesa blancos, claretes y rosados ajustándola a la baja hasta 9,5º, señaló el instituto en su página web.
Asimismo, los uruguayos recurrieron más a la presentación en tetra pak, también conocido como vino en caja. Si se compara ambos trimestres, se vendió un 100,67% más. En los primeros tres meses de 2020 habían sido 2.446.800 litros y en 2021 fueron 4.910.000.

Por su parte, el Vino Calidad Preferente (VCP) registró una caída en el nivel de venta. En el primer trimestre de 2021 se comercializaron 512.363 litros y en 2020 habían sido 667.373, por lo que la disminución fue de 23,23%.
La mayor retracción la tuvo la categoría espumante natural VCP. Fue de -58,39%, ya que se vendieron 4.920 litros en 2021 y 11.823 en 2020.

Los empresarios afirmaron que la de 2021 fue una buena vendimia a pesar de las lluvias de verano

Bouza contó que “hubo muchos cambios” entre 2020 y 2021. Por una parte, indicó que el canal gastronómico “sufrió mucho”, como también el sector de los free shops. Por otra parte, dijo aumentó “la venta a vinerías, supermercados y consumidor final”.

COSECHA. La vendimia en 2021 estuvo marcada por las lluvias que hubo en enero. Cabrera cree que este año tuvieron una “gran cosecha”. Presumieron que iban a haber “inconvenientes climáticos” y, sin embargo, las precipitaciones “vinieron bien para lograr más kilos de uva y no afectó la calidad, salvo en casos de excepcionales para algunos vinos de mesa”.

Sobre lo climático, el presidente de Inavi marcó que la vendimia se alargó un poco en el tiempo. Además, “el buen tiempo, el calor de día y frío nocturno” que hubo, “motivó a que la gente dilatara la recolección de la uva y ganara calidad”.

Algo similar dijo Bouza: “Fue una buena vendimia a pesar de que las variedades más tempranas sufrieron las lluvias de febrero. Luego el clima mejoró y permitió cosechar las variedades tintas, en especial el tannat, con muy buena calidad”.

 
 

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