Los detalles del crimen de Esmeralda revelan la frialdad que tuvo el asesino Judiciales

Sociedad 05 de septiembre de 2019 Por
“Algo en la cabeza me llevó a violar a mi sobrina Esmeralda” : El peor final tras cuatro días de búsqueda: Esmeralda Ferraz tenía 14 años y fue violada y estrangulada por su tío.
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- Un grupo de jóvenes se movilizó anoche frente a la Jefatura de Tacuarembó para manifestarse por el homicidio de Esmeralda. Foto: Fernando Ponzetto.
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"Pasó lo que pasó”, declaró con frialdad el tío de Esmeralda Ferraz, Sergio M., a la fiscal de Tacuarembó, Claudia Lette. “La violé dos veces y ella se defendió”, reconoció con pocas palabras el homicida, quien por momentos sugirió que estaba algo arrepentido por el crimen de su sobrina. Sin embargo, nunca se mostró apenado por el asesinato. “Quiero suicidarme”, dijo a la fiscal en su relato ambiguo.

Esmeralda desapareció el viernes 30 en el barrio Godoy, una zona poco poblada de la ciudad de Tacuarembó. Su cuerpo fue encontrado en la madrugada de ayer por la Policía. Estaba enterrado a 300 metros de su casa, cerca de un monte. El lugar del enterramiento había sido ocultado por ramas y piñas.

La frialdad del asesino quedó demostrada en el hecho de que acompañó en todo momento la búsqueda de Esmeralda mientras la adolescente estuvo desaparecida. Obviamente, orientaba a sus familiares en sentido contrario a donde había dejado el cuerpo.

El relato de Sergio M. ante la fiscal Lette y sus adjuntas Ángela Monte y María Elena Nassiff, es parco. Se trata de un hombre que apenas tiene 5° año escolar. No obstante, las pericias señalaron que tiene plena conciencia de sus actos. Para explicar lo que hizo, Sergio M. dijo que el vínculo que tenía con su sobrina era normal. “Algo en la cabeza me llevó a violarla”, declaró.

El sujeto testificó que ese “algo” hizo que mirara hacia la habitación de su sobrina. Vio luz en la ventana y se dirigió hacia allí. Sabía que quería mantener relaciones sexuales con la adolescente.

El crimen.

Era poco más de la medianoche de ese viernes fatídico cuando Sergio M. golpeó la puerta de la habitación de Esmeralda, una chica de 14 años. A poca distancia, los padres de la adolescente dormían en la casa principal. La joven escuchó la voz de su tío materno y abrió. Era su familiar el que golpeaba. ¿Por qué no abrir? Era una persona que conocía de toda la vida.

Según su confesión en la Policía, Sergio M. se abalanzó sobre Esmeralda. Ella luchó todo lo que pudo. En el forcejeo, la adolescente lo arañó en varias partes de su cuerpo. Un espejo que estaba encima de una mesa de luz cayó al suelo y se hizo trizas. Su tío la violó en dos ocasiones, según dijo a la fiscal.

Luego, Sergio M. estranguló a Esmeralda. Cargó su cuerpo y lo llevó cerca del monte. Lo dejó y retornó a la habitación de la víctima. Limpió todos los restos de sangre en el colchón y arregló la cama. Juntó los trozos del espejo que se rompió en el forcejeo. El asesino quería esconder su crimen, que se pensara que su sobrina se había ido de viaje.

“La mató porque temía las consecuencias del acto que había realizado”, dijo la fiscal.

Sergio M. caminó hasta un invernadero que estaba en el predio. Tomó una pala y fue hasta el monte. Cavó, cubrió el cadáver y se fue a dormir. Como si nada hubiera ocurrido. Al otro día vio a su hermana desesperada por la ausencia de su hija. Ni eso lo conmovió.

La “estrategia” de Sergio M. duró apenas cuatro días. La presión del barrio y de la Policía que comenzó a buscar a Esmeralda lo asustó. Vio que no podía ocultar más el crimen y buscó un mecanismo para autoeliminarse: tomó medicinas para animales.

La fiscal Lette dijo a El País que, con ese hecho, el matador quiso llamar la atención y de esa forma declarar el crimen.

Sergio M. fue internado. Desde el hospital, se comunicó con su hermano y le narró que había tomado remedios para animales. Al enterarse la fiscal Lette de su internación, ordenó a la Policía que lo custodiaran y luego su traslado a la Jefatura.

El crimen de Esmeralda duele hoy en el barrio Godoy como una herida abierta. A Esmeralda le faltaban apenas 19 días para cumplir los 15 años. A todos sus conocidos, la adolescente les decía que contaba los días para su aniversario. Su cuerpo fue entregado ayer a los familiares. Hoy se realizará el velatorio.

Frialdad inconcebible.

El Juzgado Penal está ubicado en el Centro de la ciudad de Tacuarembó. A pocos metros de la plaza y a la vuelta de la Jefatura de Policía.

La audiencia donde se trató el inicio de una investigación penal por un homicidio muy especialmente agravado (femicidio) duró casi dos horas. Sergio M. apenas habló.

Al equipo de fiscales le llamó la atención la frialdad con que el sujeto relató cada uno de los detalles del crimen y lo que hizo luego de consumado el homicidio. “En un principio el acusado trató de ocultar el asesinato”, reiteró Lette.

La jueza de Tacuarembó, Carla Gómez, hizo lugar a la solicitud de la fiscal Lette de iniciar una investigación penal a Sergio M. por un delito de homicidio muy especialmente agravado, en este caso femicidio, y de aplicarle una medida cautelar de 180 días de prisión preventiva.

Afuera de la audiencia, Lette dijo: “El imputado mantuvo una frialdad inconcebible”.

Fuente : El País. 

Victor Camargo

Rivera mi Ciudad
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