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Le avisaron de la muerte de su padre 17 horas después; hospital de Salto admitió el "error"

El hombre tenía 80 años y pasó 10 días en el CTI por COVID-19. Cuando su hijo reclamó lo ocurrido, las autoridades del hospital pidieron disculpas y le dijeron que era su derecho "hacer la denuncia".

Coronavirus 15 de junio de 2021 EL PAIS
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Fosas del cementerio en barrio Artigas, en Salto. Foto: Hugo Lemos

Pasaron 17 horas para que Mario Figueora Pérez pudiera saber que su padre había fallecido de coronavirus. Tenía 80 años y pasó 10 días en el CTI del Hospital de Salto. Su hijo iba a diario a recibir el parte médico ya que no podía ingresar al lugar porque los protocolos se lo impiden.

Pero al décimo día, haciendo la fila que cada día forman en la puerta quienes deben recibir informes sobre la evolución del estado de salud de sus familiares, Mario recibió la peor noticia. Más duro aún fue saber que la misma le había llegado casi un día después.

Habló con las autoridades hospitalarias para reclamarles por lo vivido y, según él, le admitieron que “fue un error”, le solicitaron “las disculpas del caso” y le manifestaron que “si quería hacer una denuncia, estaba en todo su derecho”.

La denuncia.

Mario vive en el barrio Andresito, una zona periférica de la ciudad de Salto. Tiene dos hijas pequeñas, una de las cuales casi no conoció a su abuelo. Su mamá sufrió un ACV, por lo cual no puede recibir emociones fuertes. Aún no le han contado de lo ocurrido.

Mario relató que iba dos días al hospital, a las 14 y a las 19 horas. Allí hacía la fila, y esperaba su turno para recibir, por apellido, el estado de su padre. “En mi caso me decían que la estaba peleando, pero uno nunca sabe cómo está porque no puede verlo. Entonces te quedás con la sensación de que tenés abandonado a tu familiar porque querés darle algo, verlo, saludarlo, y no te conformas con estar detrás de la puerta, sin saber cómo lo están atendiendo. Y sabiendo además que él nos necesita más que nunca”, expresó Mario.

Pero la jornada del 7 de junio fue distinta. “Llegué a las 14 horas y no había nadie, no me dieron el informe y me fui. Entonces volví a las 19, porque ahí sí iba a saber cómo seguía papá, pero una enfermera que estaba allí me dijo ‘su padre murió, fue a las 2 de la mañana, hace 17 horas, ¿nadie se lo dijo?’”. Le contestó que no: “No sabía que mi padre había fallecido; si no, no estaría acá”.

“En ese momento no supe qué hacer, se me vino el mundo abajo. Para colmo estaba solo porque era el último de la fila y no quedaba nadie más. Me sentí tan solo, así como se debió sentir mi padre cuando murió”, contó a El País.

Le surgió increpar a la enfermera: “¿Pero cómo puede ser que me lo diga ahora? Si yo no venía, podía pasar varios días en la morgue que igual nadie me avisaba”. Ella admitió que tendrían que haberle avisado.

Después se comunicó con su hermano y fue a hacer los trámites para el sepelio; lo tuvo que llevar al hoy colapsado cementerio del barrio Artigas. “Lo enterraron entre el barro de las fosas en un cementerio donde te das cuenta de que ya no cabe nadie”, dijo y agregó entre sollozos: “Mi padre no merecía terminar así”.

Mario denuncia la situación “porque es una injusticia que pasen estas cosas”. “Te dicen que fue un error que tu padre haya muerto y que nadie te avisara. Es un hospital, no un lugar cualquiera. Y encima cómo te lo dicen. Yo denuncio esto porque no quiero que a nadie más le vuelva a pasar lo mismo”.

Las autoridades del hospital no quisieron hacer comentarios para esta nota.
 

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