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La novia cubana de Maradona rompió el silencio: “No imaginé que me metería en las drogas”

Mavys Álvarez tenía 16 años cuando conoció al futbolista. Ahora decidió hablar y lo hizo en una larga entrevista en la TV de Miami.

Show 29 de septiembre de 2021 Victor Camargo Victor Camargo
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Días atrás, el sitio argentino de noticias del espectáculo TeleShow reveló el desconocido affaire que Maradona tuvo hace 20 años, en la época en que residió en Cuba.

Maradona viajó a la isla para someterse a una terapia por sus adicciones, y allí conoció a Mavys Álvarez, quien a la sazón tenía 16 años.

Tras la mencionada publicación, el periodista cubano Mario J. Pentón, radicado en Estados Unidos, buscó y halló a Álvarez. Por primera vez, ella aceptó hablar ante cámaras de su experiencia como novia del astro deportivo.

Todo empezó una noche de viernes en setiembre del año 2000, cuando la adolescente escapó de su madre para pasear por Matanzas, una ciudad al este de La Habana. Rubia, delgada, de ojos claros, su belleza llamó la atención de un hombre que la interceptó para proponerle algo inaudito: acompañar a Maradona, quien, según él, se encontraba en una profunda depresión y necesitaba a alguien para conversar. “Al principio pensé que quien me proponía eso estaba loco. Era un cubano. Después supe que era el salvavidas del hotel. En el carro, a unos pasos, nos miraba Carlos Ferro Viera, amigo de Maradona. Estuvieron más de una hora convenciéndome de que era importante ayudar a Diego, que era una figura mundial, amigo de Cuba y que estaba deprimido. Y finalmente acepté”, contó Álvarez a América Noticias, el noticiero de América TeVé del canal 41 de Miami.


Según recoge Infobae, el canal decidió dividir en cuatro partes el vasto reportaje con Álvarez, y el pasado lunes emitió la primera entrega.

Al aceptar la invitación, la muchacha no sabía que se estaba introduciendo en un mundo desconocido. Conoció así el lado suntuoso y mundano de la vida cubana, ese que está reservado para los turistas extranjeros y que los cubanos no suelen experimentar. Para su desdicha, fue también el inicio de una seri de experiencias con drogas, algo que le costó mucho dejar atrás.


“En el hotel me recibió Guillermo Esteban Coppola, un amigo de Maradona. Ahí me asusté muchísimo porque estaba en toalla y pensé lo peor. Unos minutos después me recibió Maradona. Conversó mucho conmigo y me dio confianza. Me cayó bien. Nunca se propasó. Me invitó junto a mi familia al día siguiente a cenar al palacio Dupont”, contó.

Durante cinco años Maradona estuvo entrando y saliendo de Cuba, época en la que intentó de forma permanente profundizar su vínculo con la joven, a la que colmó de regalos  y lujos vedados a los cubanos.


 “Yo era una niña. No tenía maldad ninguna. Él era un extranjero, un rico y se había fijado en mí. No podía decirle que no. Era un privilegio ser su novia”, narró. Con el tiempo, Maradona la llevó a vivir con él en La Pradera, un Centro Internacional de Salud, donde el régimen cubano le había habilitado dos casas: una para sí y otra para su séquito de amigos. “Mi mamá no lo tomó nada bien. Tampoco mi papá. Pero a esa edad uno suele ser muy rebelde y no tener en cuenta el criterio de los padres. La vida con Maradona era muy loca: fiestas, discotecas. Me llevaba a comer…. Nunca imaginé que después me metería en las drogas de la que me costó tanto trabajo salir”, explicó Mavys.

 “Él me cayó bien. Me deslumbró. Fue una relación consentida”, concluyó.

Fuente : Pantallazo 

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