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Dejar de usar biodiésel: el plan del gobierno para bajar los costos de producción

Un documento de 199 páginas contiene el plan del gobierno para bajar los costos de producción y los precios en las estaciones de servicio.

Política 03 de febrero de 2021 Fabio Olivera Fabio Olivera
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El Poder Ejecutivo entregó ayer a la Asamblea General su “propuesta de revisión del sector de combustibles líquidos”, un documento de 199 páginas que contiene el plan del gobierno para bajar los costos de producción y los precios en las estaciones de servicio. Para alcanzar esta meta, “recomienda la eliminación de la mezcla de biodiésel” con gasoil, entre otras medidas.

 
La recomendación del gobierno solo se puede cumplir si se aprueba una nueva ley sobre biocombustibles. “Según la ley 18.195, Ancap debe mezclar un mínimo de 5% de etanol en las gasolinas y 5% de biodiésel en el gasoil con biocombustibles de materia prima nacional. En este contexto debe comprarle a ALUR (Alcoholes del Uruguay), los biocombustibles producidos, y el precio de estos se establece para cubrir sus costos de producción”, dice el informe del gobierno al que accedió El País.

ALUR tiene tres plantas de producción de biocombustibles. “La ubicada en Bella Unión (etanol) es la que más relevancia tiene en la economía local; la planta de Paysandú (etanol) es la más eficiente; y la ubicada en Capurro, la única que produce biodiésel. El biodiésel aumenta el precio del gasoil de forma significativa, sin mejorar el producto final. El gasoil es un combustible de uso principalmente productivo (transporte, agro) y, por tanto, base de cadena competitiva. Es por ello que (se) recomienda la eliminación de la mezcla de este producto (biodiésel) en la medida en que implique sobrecostos”, agrega el informe del Ministerio de Industria, Energía y Minería.

En el marco de este proceso de revisión del sector, una comisión de expertos en el mercado de combustibles presentó en diciembre un informe en el que se planteó que la planta de ALUR de Bella Unión tiene un impacto en el empleo en la zona de 2.700 personas, la de Paysandú de 200 y la de Capurro de 40.

El documento presentado ayer por el Ejecutivo a la Asamblea General advierte que a la hora de evaluar el etanol que se produce en Bella Unión, “la situación difiere (de la del biodiésel) por su impacto social, a la vez que la mezcla mejora el producto final”. Por ello, el gobierno recomienda en ese caso “estrategias de otras características apuntando a largo plazo e ir disminuyendo su impacto económico”.

Compromisos ambientales.

Si Ancap deja de mezclar biodiésel para producir gasoil, los costos de producción bajarán y el precio en el surtidor también. Sin embargo, el gobierno advierte que esta decisión “puede tener repercusiones en los compromisos internacionales ambientales asumidos por el país, que deberán ser compensados”.

En ese sentido, el Ejecutivo propone una “medida parcialmente compensatoria” a la eliminación del biodiésel en el gasoil, “de forma de empezar a establecer mecanismos más apropiados para la implementación de premios y castigos con respecto al cuidado del medio ambiente”. Por ello, “sugiere en el corto plazo relacionar la tasa de imposición del Imesi e IVA de los combustibles, a un impuesto por emisiones de CO2, en línea con el implementado a la fecha por países como Suecia y Finlandia, entre otros”. Hoy el Imesi grava a las naftas, y el IVA, al gasoil.

El Ejecutivo entregó ayer este documento en cumplimiento con el artículo 237 de la Ley de Urgente Consideración (LUC), que obligaba al gobierno a presentar una propuesta integral de revisión del mercado de combustibles.

Fancap: “Uruguay no podrá tener combustibles baratos”

Mientras el gobierno presentaba su “propuesta de revisión del sector de combustibles líquidos”, la Federación de Ancap (Fancap) emitía un comunicado argumentando “por qué es importante impugnar los cuatro artículos que afectan a Ancap en la LUC”.

El gremio, que firma la gacetilla junto a la Intersocial y el Pit-Cnt, sostiene que “Uruguay nunca podrá tener combustibles baratos” por dos razones. Primero porque “no somos un país productor de petróleo”, y en segundo lugar porque “los combustibles tienen una alta carga impositiva que se vuelca a rentas generales para inversión en educación, vivienda, salud, seguridad social, etc”.

La federación agrega que “existen casos de países que sin ser productores de petróleo el precio de la nafta es menor, [pero] lo que sucede es que la carga impositiva es sensiblemente menor”. Fancap pone como ejemplo a Paraguay, donde “la cobertura pública de salud, vivienda, seguridad social, educación es muy mala, configurando una situación de ausencia del Estado, y por tanto, de deterioro de la calidad de vida de la población”.

El gremio aclara que “es posible rebajar las tarifas de los combustibles, pero no eliminando subsidios que benefician a los sectores más pobres de la población, sino sustituyendo impuestos regresivos como el IVA y el Imesi, por un aumento del IRAE a los sectores más dinámicos de la economía, que tienen mayor capacidad contributiva, y una readecuación del impuesto al patrimonio”.

FUENTE EL PAIS 

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